Todavia no hay disponibles ampliaciones de memoria, asi que debo hacer volcados de vez en cuando para mantenerme cuerdo.

12/07/2008

Ubuntu 8.04 - Conectar ratón vía bluetooth

Un clásico: cada vez que reinstalo Ubuntu, me encuentro buscando en Google cómo conectar el ratón vía bluetooth. Cada vez encuentro una forma diferente de hacerlo así que he decidido irlas apuntando en el blog para futura referencia.

Esta vez, he seguido los pasos de Ubuntu-ES, que aunque indica que es para Ubuntu 6.10, a mi ha funcionado perfectamente en Ubuntu 8.04

En primer lugar, debemos averiguar la MAC del ratón. (En mi caso viene indicada en una pegatina en la parte inferior del mismo)
  • hcitool scan
Esto sirve para detectar los dispositivos que el portátil ve. En mi caso, la salida del comando ha sido:
user@laptop:~$ hcitool scan
Scanning ...
XX:XX:XX:XX:XX:XX Bluetooth Laser Travel Mouse
Además de la MAC, tenemos el identificador del dispositivo.

Editamos el fichero de configuración de bluetooth. Para poder modificar el fichero, necesitamos permisos de root, por lo que utilizamos sudo para lanzar gedit:
user@laptop:~$ sudo gedit /etc/bluetooth/hcid.conf
Añadimos al final del fichero un nuevo device:
device XX:XX:XX:XX:XX:XX {
name "Bluetooth Laser Travel Mouse";
}
Reiniciamos el servicio Bluetooth para que tengan efecto los cambios (de nuevo con permisos de root, utilizando sudo)
user@laptop:~$ sudo /etc/init.d/bluetooth restart
Finalmente, re-scaneamos para conectar el mouse:
user@laptop:~$ sudo hidd --search
Después de ésto, el ratón ha funcionado (incluso la wheel scroll, que otras veces me ha dado problemas)

En la entrada de Ubuntu-ES (y en la original, de donde ha sido tomado) hay algunos pasos adicionales a realizar si no con los indicados no fuera suficiente.



Update: Al reiniciar el portátil el ratón no funcionaba. Después de hacer login, se me ha pedido autorización para que el ratón pudiera conectarse.


Al pulsar Comprobar autorización, aparece un cuadro de diálogo con el que se puede conceder autorización al dispositivo (con una casilla con la que podía conceder permiso siempre)

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26/06/2008

Reflexión sobre las listas de cosas que aparecen en Del.icio.us

Tengo la sensación de que en internet cada vez más abundan las listas de cosas. Hoy, sin ir más lejos, me he topado con:
Y en del.icio.us, cada vez que refresco la página, no es raro que aparezcan como mínimo, dos más de estas listas:
  • Refresh 1
8 Free Online Resources For Learning A New Language
40 Killer Typographic Posters, Photoshop Effects and Tutorials
Tools for computer and network
  • Refresh 2
50+ Kick Ass Logos for Inspiration
Lifehacker Top 10: Top 10 Ways to Trick Yourself into Saving Money
  • Refresh 3
(ningúna lista, aparentemente)
  • Refresh 4
Beyond Craigslist: 50 Other Sites to Buy, Rent, or Snag Goods (and Get Cool Free Stuff) | Free Geekery
8 Free Online Resources For Learning A New Language (este había aparecido antes bajo web2.0 y ahora aparece bajo free)
  • Refresh 5
(ninguna lista)

Esto da una media de 1.4 enlaces a listas por acceso a del.icio.us en este pequeño experimento... Buscando list, se devuelven 665437 resultados, aunque no todos tienen que ser listas de cosas... Entre los resultados tenemos A list apart, que es un sitio dedicado al diseño de webs, tutoriales para transformar los elementos

  • del HTML... Sin embargo, hay otros que son, claramente, listas:
    Sacred Cow Dung: All Things Web 2.0 - "THE LIST"
    , Default Password List, The Web Developer's List of Resources
    , The Road to Know Where: Ultimate List of Free Windows Software from Microsoft, A Big List of Sites That Teach You How To Do Stuff

    ¿De verdad son necesarias tantas listas de cosas? ¿Alguien tiene tiempo de probar -no ya de utilizar- 1000 pinceles diferentes de Photoshop?

    En fin, supongo que interné es asin.

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    El juego del ángel, de Ruíz Zafón (comentario personal)

    Bueno, he aprovechado estos días de baja para leer El juego del ángel, de Carlos Ruíz Zafón. Después de las enormes expectativas que levantó su lanzamiento, lo cierto es que no recuerdo haber leído ninguna crítica después de la publicación del libro. No es que pretenda ocupar el lugar que corresponde a los críticos profesionales, pero he pensado que no estaría de más dar mi opinión al respecto.

    Como siempre, no deja de ser una opinión, y como tal, es perfectamente discutible (para eso están los comentarios en el blog, por si alguien se anima...)

    Lo primero que hay que tener en cuenta es que, con El juego del ángel, todo el mundo tenía en mente La sombra del viento, por lo que las comparaciones son inevitables. Desde que se inició la promoción del libro, se destacó que aunque la historia era independiente a la de La sombra del viento, había algunos puntos en común que le daban unidad a los dos libros...

    Es cierto que aparecen lugares y personajes relacionados con La sombra del viento, pero poco más. Sin embargo, lo que más me ha decepcionado del libro ha sido la linealidad de la trama, los toques mágicos, la pérdida de contacto con la realidad. A decir verdad, dejé aparcado el libro unos días porque no podía evitar sentir que estaba leyendo el libro en el que se basó la película "El corazón del ángel" (hasta el título del libro es similar).

    Quizás lo que más me gustó de La sombra del viento es la manera cómo se cuenta la historia, decubriendo un enfoque nuevo con cada uno de los personajes, y especialmente, en cómo al final todo encaja perfectamente, hasta el más mínimo detalle.

    En El juego del ángel, el lector avanza a la sombra del protagonista, pero en todo momento sabes cuál es el siguiente paso, cómo va a evolucionar la historia: todo es demasiado predecible, todos los personajes se ajustan demasiado a un cliché...

    Me quejo de la trama, que no de la forma. En este sentido, Ruíz Zafón me sigue enganchando con su manera de escribir, aunque quizás esta vez el ambiente de novela negra le marca también algunas pautas.

    Probablemente volveré a leerlo, dentro de un tiempo, y le daré una segunda oportunidad. Quizás en una segunda lectura pueda disfrutar de un libro pasable, entretenido, que no da lo que las expectativas creadas por La sombra del viento habían hecho esperar de él.

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    21/06/2008

    Vista Session 0

    Sí, señoras y señores... Parece que por fin he averiguado porqué no puedo conectarme a mis equipos con Windows XP desde Vista... Después de probar todas las combinaciones posibles, finalmente vi que el problema estaba en Vista, y no en la configuración del equipo con Windows XP al que intentaba conectarme. De hecho, puedo conectarme sin problemas desde otro equipo con Windows XP, tanto por Remote Desktop como por VNC... También pude conectarme desde el portátil nuevo cuando le instalé Ubuntu... Pero desde el portátil con Vista instalado, imposible. Probé a conectarme desde dentro de una máquina virtual con Windows XP y tampoco funcionaba...

    Eso de dió la pista de que, fuera lo que fuera, Vista estaba haciendo algo a bajo nivel que me estaba impidiendo conectarme a XP. Pero después de buscar y buscar, no encontré nada que me permitiera solucionarlo.

    Hoy lo que ha pasado ha sido algo diferente... Tengo montada una máquina virtual con Xubuntu y he descubierto cómo pasar ficheros de Windows a Ubuntu y viceversa gracias a este fantástico tutorial de Ubuntu (en particular, el episodio 16) usando WinSCP y openSSH.

    Me he animado y he pensado en habilitar el escritorio remoto (basado en VNC) que trae Ubuntu de serie... Ubuntu sí, pero no Xubuntu :( Después de instañarlo vía Synaptic (sudo apt-get install vino), lo configuro, me bajo un VNC-Viewer e intento conectarme...

    Pos nada, que no hay manera...

    Googleando un poco descubro la verdadera causa de todos mis problemas: la nueva forma en que las cosas funcionan en Vista, y en particular, la dichosa session-0. (info: www.uvnc.com)

    He buscado alguna manera de desactivar esta forma de funcionar de Vista, pero parece que no he encontrado la manera...

    Creo que al final volveré -de nuevo- a intentar pasarme a Linux... Creo que podré sobrevivir sin que el portátil se "suspenda", así que en cuanto pueda instalarle VMWare, me parece que dejaré Vista atrás...

    P.S. Para aquellos que estén pensando en que podría intentar un downgrade a XP, que sepan que ya lo he intentado, pero parece que no hay drivers -o no los encuentro- para este portátil -hp dv2650es- al que cada día que pasa le estoy cogiendo más manía...

    Por cierto: En Microsoft tienen a bien explicar cómo puede afectarte el tema de la Session 0, y para hacerlo accesible a todo el mundo, lo cuelgan en formato Office 2007. Olé! Manda co@&#$%!!

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    07/06/2008

    Cassette de mi ex...

    Ahora que los emepetreses rulan el güorl, la verdad es que es una costumbre que desaparecerá, supongo... Pero antes, cuando la única manera de grabar la música que te gustaba eran los cassettes, quien más y quién menos montó una cinta para alguien especial. ¿Qué mejor manera de demostrar tu afecto que compartiendo aquello que te hace sentir bien?

    Hace un millón de años o más, durante unas vacaciones, recuerdo que yo grabé una cinta parecida, pero en vez de música grabé mi propia voz... Los que me conocen saben que tiendo a enrollarme, así que supongo que no les sorprenderá lo más mínimo averiguar que lo hice después de escribir durante horas una carta enciclopédica... Cuando las vacaciones veraniegas duraban varios meses y tu pareja desaparecía en algún pueblecito de la costa con su familia, la única vía de comunicación que quedaba era el correo (no electrónico, el postal, el de toda la vida, vamos...) Con un "lag" de unos 15 días, estaba muy lejos de messengers, twitters y demás formas de mensajería instantánea. El móvil no existía, y no solía ser posible hablar por teléfono porque en los apartamentos de verano no había línea instalada; además, tampoco era un método muy bueno, porque el teléfono solía estar en el comedor, y la familía estaba allí, alrededor, haciendo como que miraba la tele cuando en realidad no perdía detalle de la conversación con tu novia...

    Pero no me estoy desviando del tema...

    Con la llegada del CD se facilitó el acceso a la música, y se facilitó la tarea de grabar recopilaciones, por lo que - supongo - se perdió parte del romanticismo.

    A través de del.icio.us he llegado a cassettefrommyex, un sitio dedicado, precisamente a recoger las historias que inspiraron esos cassettes que regalamos y nos regalaron nuestr@s ex.

    Mucho tiempo después envié una cinta parecida a una amiga de centroeuropa... Y ya en plena época iPod, pensaba cómo hacer llegar una recopilación a un amigo que estaba en los yuesái (pero el CD no resiste tan bien los golpes como una cinta de cassette, y el correo no permite un envío tan gordo...)

    La música consigue decir las cosas que nosotros, a veces, no sabemos expresar con palabras. O que no nos atrevemos a decir.

    I miss you, like the desert miss the rain, en voz de Tracey Thorn, mola; si yo se lo dijera a alguien, aunque le ponga mucho cariñu, sonaría a reivindicación ecologista (especialmente en estos días de decret de sequera...)
    Quizás ya no tengamos el cassette para mandar esos mensajes, pero seguimos sintiendo lo mismo cuando escuchamos esos emepetreses (y ahora tenemos internet para colgar vídeos o canciones!!)

    P.S. Y también para todo lo demás: Definición de Cassette, Colecciones de cassettes, etc...

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    06/06/2008

    Como tomar notas en los libros sin estropearlos

    Acabo de ver una entrada en Uncluterer que me ha asombrado por su sencillez y por su utilidad...

    Por lo visto, existen unas notas del tipo Post-It transparentes. El autor del artículo las utiliza para tomar notas en libros sin escribir en los mismos... Simplemente, cuando encuentra un párrafo que quiere marcar o destacar, pega un post-it transparente encima y escribe sobre el post-it...

    La verdad es que no conocía este tipo de post-it transparente, pero la verdad es que tengo que hacerme con un suministrador habitual; hasta ahora utilizada los clásicos post-it amarillos para tomar notas, o marcar alguna frase, pero siempre acaban cayéndose de tanto pegarlos y despegarlos para poder leer lo que hay bajo ellos...

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    23/04/2008

    Sant Jordi's Blues

    Hoy 23 de Abril se celebra el día internacional del libro. En Catalunya, además, existe la tradición de que los hombres regalen una rosa a su pareja (amante, amiga, madre, lo que sea...), mientras que ellas regalan un libro a cambio, siguiendo una antigua tradición.

    Este día siempre ha sido un día especial para mí. Desde muy pequeñito siempre tenido mucha tirada por los libros, así que he llegado a considerar este día como mi verdadero cumpleaños, o si queréis, como un cumpleaños alternativo. Supongo que esta sensación se fue afianzando a medida que el Día de Sant Jordi se convertía en una fiesta de celebración, de hacerme un regalo especial, un regalo por y para mí. Y cómo no, el regalo era un libro. El día de Sant Jordi, a diferencia del resto del año, me esforzaba por comprar un libro diferente, un libro que seguramente no compraría durante el resto del año. Nada de buscar la última novedad de alguno de mis autores favoritos, o de comprar el best seller de moda para este día... Al contrario: comprar un libro desconocido, del que no supiera nada... Dejarme engatusar por lo que me sugería el título, o por la descripción de la contraportada... Recuerdo haber comprado "Siete cuentos misóginos" después de una separación sentimental, por ejemplo... El Opus Pistorum, de Henry Miller porque la descripción de la contraportada y la sugerente foto de la portada (que no coinciden con las que enlazo)... Así, cada año el reto era encontrar ese libro que destacaba entre los demás, pero que destacaba únicamente para mí.

    Sin embargo, eso se acabó. Cada año me ha costado más encontrar ése libro especial para este día especial. Cada vez las calles están más masificadas, repletas de gente que compra libros únicamente como respuesta pavlovskiana a las campañas de márketing. Hoy, en una librería, he cazado la siguiente frase al vuelo -que traduzco al castellano-: "...tanta prisa por comprar un libro que después dejaréis en la estantería y no volveréis a mirar en todo el año..." Era la resignada frase de un padre tras unos chicos que entraban a empujones en la abarrotada librería de la que yo huía.

    Este año todo el mundo anda tras la segunda parte de Los pilares de la tierra, el tochísimo Un mundo sin fin, del principal culpable de la deforestación del amazonas Ken Follet. Por otra parte, el tremendamente publicitado El Juego del Ángel, de Ruíz Zafón (este lo ha comprado Elisabet)
    Naturalmente, no faltarán en las listas los libros oportunistas de turno (escritos -es un decir- por futbolistas, presentador@s, famosillos de turno, etc....) y los clásicos de toda la vida (de chistes, de cocina, de psicología alternativa...)

    Sin embargo, ese es el cáncer que ha matado, al menos pará mí, la alegría de una fiesta que era muy especial para mí. Te asomas esquivando codazos a una parada de libros, echas un vistazo y te dejas llevar por los empujones de la gente hasta salir del rebufo de la vorágine compradora de abuelas vestidas de domingo, grupetes de amigas que compran libros a amigos y familiares, etc...

    En la siguiente parada, tras el mismo ritual masoquista comunitario de codazos y empujones corteses, los mismo títulos sobre los tapetes. Así, una y otra vez, parada tras parada.

    La masificación consumista del día del libro ha llevado a las paradas la úniformidad insulsa de la que reina en televisión, donde no importa cuánto cambies de canal, que siempre parece que estén retransmitiendo el mismo talk show, las mismas reposiciones de series, los nuevos pases de películas mil veces emitidas... Ir de una parada a otra se ha convertido en un ejercicio insulso de zapping literario, repasando una y otra vez los mismos títulos de los mismos autores.

    Este año mi único placer ha sido el de regalar los libros, porque no he encontrado ninguno que fuera especial para mí.

    Pensaba en ese lugar que aparece en los libros de Carlos Ruíz Zafón, el cementerio de los libros olvidados, y me pregunto si los libros que no compre estarán ocultos en sus pasillos...

    Como colofón negativo de este triste día de Sant Jordi, acabo de descubrir que ha desaparecido la página de The Invisible Library, la biblioteca virtual de los libros inexistentes (aunque parece que lleva ya bastante tiempo así, por la fecha de esta anotación)...

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    18/04/2008

    Un pasito pa'lante

    Hoy llovía mucho en Barcelona. Mientras esperaba en un semáforo a cruzar la Gran Vía de camino al trabajo, una chica en bicicleta ha parado junto a mí. Iba completamente mojada, pero me ha fastidiado que tuviera que seguir mojándose mientras esperaba a que el semáforo se pusiera en verde. Así que he dado un pasito pa'lante y la he cubierto con el paraguas.

    La chica me ha mirado, sorprendida, pero me ha sonreído.

    Así hemos estado unos segundos, guarecidos bajo el paraguas, mirando al frente, sin hablar.

    Antes de seguir su camino, me ha vuelto a mirar, me ha sonreído y me ha dado las gracias.

    La he visto alejarse, pedaleando por Passeig de Gràcia, entre la gente. Sin nombre; tan sólo un recuerdo de su pelo corto mojado por la lluvia y su sonrisa.

    Apenas un pasito pa'lante y su sonrisa me ha acompañado todo el día haciéndome sentir muy bien conmigo y con el mundo.

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    26/02/2008

    Metafísica de la mudanza

    Estoy de mudanza! Bueno, ya he terminado el traslado propiamente dicho: el hacer cajas y cajas, llenarlas con todos los pedazitos de tu vida y acarrearlos de un piso a otro. Ahora todas estas cajas están apiladas aquí y allá como grandes piezas de lego marrón.

    Inevitablemente, antes o después durante la mudanza, llega el momento en que te planteas que eso que estás viendo, todo eso que estás llevando de un lado para otro, es un inventario de tu vida. Un inventario quen o es estrictamente materialista; es mucho más que un simple compendio de posesiones. ¿Cómo si no explicas que guardes una flor de plástico azul que hasta tú mismo consideras que es horrible? ¿Porqué guardas una cinta de vídeo con una grabación de Cyrano de Bergerac que nunca más podrás ver? Durante la mudanza te das cuenta de que todas esas pequeñas cosas que arrastras y que eres incapaz de tirar son un trocito de tu vida: una foto sin imagen en la que quedó plasmado ese pasado que se nos escapa.

    Pero estas cajas que me rodean, además de mi pasado, contienen mi presente. Con el inconveniente, claro, de que éste se encuentra repartido en 56 bloques opacos apilados unos sobre otros y distribuidos por la casa sin ningún orden particular.

    El domingo fue un día especialmente duro. Al cansancio de mover muebles y empaquetar las últimas cosas que quedaban en el piso se sumaba el cansancio de una semana particularmente intensa en el trabajo. Tu vida se encuentra desmembrada y empaquetada. Tu cuerpo chirría por el esfuerzo y la falta de sueño, como una máquina oxidada a la que le falta un poquito de lubricante. Y entonces te das cuenta de que todas esas pequeñas cosas que te rodean son las que definen tu posición en el mundo, las referencias que te orientan en el día a día.

    Y cuando más lo necesitas, te das cuentas de que ese libro que te gustaría releer ya no está en el segundo estante del despacho. Porque ya no hay estantería. Ni despacho. El libro sigue estando ahí, junto a tí, en algún sitio. Pero escondido en una caja. Quieres ponerte tus anillos pero no los encuentras. O buscas el cepillo de dientes y el desodorante y pasas horas de un lado a otro, abriendo una caja tras otra, espiándo el contenido, repasando la lista... Sabes que todo lo que buscas está ahí, en algún sitio. Pero, ¿dónde?

    Entonces te das cuenta de que las cajas son los ladrillos de una muralla que te separa de tu vida, una pared que te priva de disfrutar de las naderías que constituyen tu cotidianeidad.

    Contra el cansancio, contra la falta de sueño, contra el mal rollete feng-shuístico de las cajas bloqueando las corrientes energéticas de la casa (bla, bla, bla), sólo puede interponerse una cosa: la voluntad de derribar este muro que me separa de mi yo extracorpóreo y recuperar el tesoro que se esconde más allá.

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    06/01/2008

    Ubuntu: Esta vez casi, casi...

    He decidido volver atrás y dejar Ubuntu...de nuevo.

    La instalación me dió problemas... Al principio pensé que alguna cosa en las en cóo tenía definidas las particiones en el disco no le gustaba al instalador... Pero después de formatearlo todo y dejar el disco en blanco, el particionador de Ubuntu se seguía clavando en el 46% del proceso.

    Intenté particionar el disco a través de un par de versiones antiguas de Knoppix que tengo en CD, la 3.2 y la 4, pero Gparted seguía quedándose clavado sin motivo aparente...

    Pensé en utilizar la versión alternate de Ubuntu, que tengo en un disco externo, pero el problema era que, si arrancaba con Knoppix, no podía extraer el cd del lector (que también es grabadora...)

    Finalmente pude grabar la imagen de Ubuntu Alternate utilizando la versión 1.0 de Puppy Linux, una distribución ligera que puede cargarse completamente en memoria (y que por tanto, permite liberar el lector de CD)

    Con el disco de instalación alternate, todo funcionó correctamente.

    Me sorprendió el gestor de drivers restringidos, que automaticamente me instaló y configuró la targeta gráfica (una ATI) y el módem (que creo que no he utilizado nunca en este portátil...) Pese a utilizar los drivers binarios, no he noté ninguna diferencia...

    A partir de aquí, la experiencia con Ubuntu ha sido muy buena. Todo ha funcionado bien, como era de esperar... La instalación de software es fantástica: simplemente buscas el programa que quieres en el gestor de paquetes, lo marcas para instalar y listo! Aunque en un principio, no eché en falta nada.

    Para empezar, al pulsar el botón que activa la wifi, el sistema detectó sin problemas el Bluetooth, las redes disponibles, y mediante un simple click, me pidió las contraseñas de las red inhalámbrica de casa... Después de un par de intentos (con los diferentes métodos de autenticación o algo por el estilo), estaba conectado a internet sin problemas.

    Faltaba el plugin de Flash, lo que era de esperar. Pulsando en el botón que ofrece Firefox, la cosa no funcionó.

    La instalación a través de Synaptic tampoco funcionó... Así que finalmente recurrí a bajar el paquete de la web de Adobe, descomprimirlo y ejecutar el install.sh.

    A partir de aquí, el Flash funcionó sin problemas... aparentes.

    La mayor parte de las páginas sólo muestran un vídeo o un anuncio/banner en flash... El problema fue que al entrar en algunas páginas laaargas, con mucho vídeo, fotos, etc..., el ventilador del portátil se ponía a tope y Firefox se quedaba "clavado" hasta al cabo de un rato...
    Lo acepté como un mal menor, esperando a que en la versión 3 de Firefox se mejore el uso de la memoria, o quizás a que Adobe se ponga las pilas y el nuevo plugin de Flash se ajuste mejor a Firefox/linux...

    Total, no me paso el día mirando páginas web...(Y aunque lo hiciera, el problema sólo se da en un pequeño número de las que suelo visitar...)

    Pinché el disco duro externo Lacie de 160GB donde tengo, entre otras cosas, fotos de la cámara en el formato RAW de Nikon. Después de una espera mucho más larga de lo que tarda en montarse el disco en Windows, pulso una foto en formato NEF y se abré automáticamente el visor de imágenes. Wow! La foto se muestra muy pequeñita... Le doy al zoom y aparece tan pixelada que prácticamente se hace imposible reconocer el skyline de Besalú...

    Supongo que la explicación es que el visor abre la miniatura contenida en el fichero NEF... Pruebo a abrirla con GIMP y resulta que no reconoce el archivo...

    Como este es un problema que ya me había encontrado en el pasado, me voy de nuevo al gestor de paquetes, busco el UFRaw, lo marco y tras la instalación, vuelvo a intentar abrir la foto. Esta vez sí; el puente de Besalú y la ciudad al fondo se muestran en todo su esplendor. El UFRaw lo había probado en Gimp para Windows, así que abro la foto y empiezo a hacer algunas pruebas de retoque.(Fuente: Wikipedia aunque mi foto es prácticamente igual; hasta sale la grua!)
    Lo primero, ajustar los niveles. Después de buscar por los menús un rato -lo normal cuando empiezas con un programa desconocido- consigo ajustar los niveles. Al cabo de un rato, me animo a borrar una fea grúa y me sorprende lo fácil que resulta con Gimp.

    Decido que, al menos por el tema de las fotos, no debo preocuparme. Por supuesto, hay algunas cosillas que echo de menos en Gimp, como una acción de Photoshop que me permite automatizar la adición de marcos a las fotos. Pero supongo que será cuestión de buscar y/o practicar con Gimp.

    La siguiente prueba fue escuchar música. Copié unos cuantos mp3 y pulsé. Se abrió Totem, que en el título ponía que es un reproductor de vídeos... Después se quejó de que le faltaban códecs, pero se conectó a internet y los bajó automáticamente. Fantástico. Poco después estaba escuchando musiquita.

    Como el reproductor me recordaba al Windows Media Player, lo aborrecí prácticamente al instante... Eso no es problema en Linux, pues siempre hay alternativas...

    Una cosa que me sorprendió fue el tema de los auriculares... Estaba haciendo pruebas con el sonido en Mute (aunque me había olvidado de ello) y decidí poner música. Conecté los auriculares y tachááán!!. Cuando intenté subir el volumen a través de los botones del portátil, me di cuenta de que el volumen estaba muteado.

    Mirando las opciones del control de volumen, vi que hay un control específico para el volumen de la salida de auriculares, lo que creo que es positivo... Después también descubrí que hay una opción de jack sensing, es decir, de detectar si hay auriculares conectados o no. Guay!

    Al intentar reproducir unos vídeos de series que tengo por el disco duro, después de la misma rutina que para los mp3 -faltan códecs, se descargan, todo funciona-, comprobé que podía ver los avis, mpgs, etc... con Totem (buuuuuu!)

    Hasta el momento, todo funcionaba sin mayores problemas... La parte de ocio, resuelta sin mayores problemas. Ahora faltaba intentar algo más pofezioná.

    Instalé VMware Server sin problemas (a través de los repositorios de Ubuntu). A continuación, instalé las VMware Tools bajando el paquete, descomprimiendo y ejecutándolo directamente desde el entorno gráfico (pese a que en las instrucciones mostraban los comandos tar xzfv bla,blabla, ./install.sh, etc...)

    Again, ningún problema.

    Arranqué las máquinas virtuales y estuve trabajando sin problemas... Mi única pega es que, entre la barra de menús de Ubuntu (en la parte superior) y la de notificación -o como se llame en la parte inferior-, sumados a los pedazo de botones de VMWare Server, el tamaño restante para la máquina virtual es poquito (vale, también es porque mi portátil sólo soporta 1024x768...)

    De nuevo, un mal menor...

    Pero con VMWare llegaron los primeros problemas... Los opciones de configuración me han parecido más limitadas que en la versión para Windows. Además, el tema de la configuración de las tarjetas de red de VMWare no tiene un interfaz gráfico, como en Windows. Después de buscar en la documentación de VMWare, encontré que la configuración puede realizarse a través de un script... Lo que me sorprendió casi todavía más: si existe el script, no debe ser difícil convertirlo a modo gráfico (el script es una especie de wizard en modo texto, que va preguntando sobre la configuración que queremos para el DHCP de VMware, etc...)

    Una vez configuradas VMWare y las máquinas virtuales, el siguiente paso era buscar un software para grabar las sesiones de training que estoy realizando. En Windows utilizaba Camtasia, pero a la vista de los foros para linux, pronto vi que este tema, en Linux, está un poco verde... Pese a todo, XvidCap, para lo que yo necesito, ya me sirve. La solución pasaría por separar el proceso de creación de los video-tutoriales en diferentes subprocesos: captura, edición y realización. Este método es el que estuve utilizando un tiempo en Windows, utilizando Camstudio (capturando en AVI), VirtualDub (para editar los AVI) y Riva FLV Encoder para producir vídeos en FLV que colgar en el wiki. Después, mediante JW Media Player, añadía a los vídeos subtítulos de manera más o menos manual...

    XvidCap, por lo que he mirado, no permite capturar en otros formatos, por lo que el problema era editar mpg. De nuevo, después de buscar en Google, parece que todo apuntaba a Cinelerra. Decidí dejarlo para más adelante...

    Intenté atacar el problema por otro frente: el motor wiki. He estado utilizando WikiServer sobre un volumen cifrado para almacenar información durante el último año. Descargué TrueCrypt y descubrí que no tenia interfaz grafica... Después de mirar la documentación, conseguí montar el volumen a manija desde la línea de comandos. Intenté ejecutar el servidor wiki sobre Wine, pero no funcionó. Descargué la versión para Linux y funcionaba a ratos (lo habitual es que se cerrara de golpe al solicitar una página que debía ser generada de forma dinámica, como el índice o los resultados de una búsqueda...) Así que el tema del wiki, chungo.

    Como justo antes del cambio había estado probando Python -TurboGears, en particular-, me puse a explorar este camino. Estando Python tan intimamente ligado a Ubuntu, este ha sido un camino de rosas (como era de esperar) Así que animado por el éxito, decidí probar un wiki realizado en Python: MoinMoin. Me bajé la versión Desktop... y acabé dejándolo por imposible. Probablemente debería bajar y probar la versión de servidor, pero supongo que lo haré en otra ocasión...

    Volví a VMWare y decidí montar una máquina con Windows XP para suavizar la transición, y hacer cosas hasta que encontrara una alternativa viable en Ubuntu.

    Pero cuando arranco la máquina que tengo con XP SP2 limpia, lanzo el wiki dentro, no funciona el drag'n'drop: la consola de VMWare Server me dice que no es un fichero de máquina virtual y que no puede abrirlo.

    Consulto la página de VMWare y parece que sí, que el Server debería soportar drag'n'drop si tenemos las Tools instaladas en la máquina virtual. Lo compruebo, lo reintento... y el mismo mensaje.

    Como no he probado VMWare Server en Windows, no se si es problema de mi configuración, de la versión para Linux, o de que el Server no soporta el arrastrar y soltar...

    En cualquier caso, se me está acabando la paciencia... Vale, puedo navegar, bajar torrents a una velocidad increible con Deluge y ver fotos y vídeos, pero yo quiero hacer también otras cosas...

    La gota que ha colmado el vaso ha sido el intentar utilizar Ubuntu con mi pantalla Sony SDM-HP74. Mi idea era abrir VMWare en la pantalla grande y el manual en la pantalla del portátil. La Sony tiene resolución nativa 1280x1024, por lo que podría poner la resolución de la máquina virtual a 1024x768 sin problemas.

    Pero resulta que, cuando he intentado configurar la pantalla externa, me ha pedido reiniciar. Después de reiniciar, no ha funcionado. He vuelto a probar, dejando la pantalla externa como secundaria, bajando la resolución... Nada.

    He buscado de nuevo en internet problemas específicos de este monitor, pero no he encontrado nada relevante.

    Después de haber tenido que reiniciar de nuevo -no se porqué-, el sistema gráfico ha arrancado a 800x600. He cambiado la resolución de nuevo a 1024 y me he rendido.

    La suspensión/hibernación del portátil no ha funcionado en ningún momento. Cuando dejo el portátil sin hacer nada durante 20 minutos, se pone a sleep. Pero mi portátil debe tener un sueño muy profundo, porque después no hay manera de despertarlo de nuevo (excepto reiniciando)

    Sin duda, todo lo demás es un coñazo. Puedo vivir sin utilizar la segunda pantalla, o sin grabar los videotutoriales... Pero no poder cerrar la tapa del portátil, o suspenderlo, me parece excesivo... Si almenos Ubuntu arrancara rápidamente... Pero no.

    Probablemente algunos de los problemas sean solucionables (el tema del multimonitor, por ejemplo). Pero mi intención es utilizar Ubuntu para hacer otras cosas que no sean dedicar mi tiempo libre a solucionar problemas con Ubuntu.

    Así que, esta vez, casi, casi... Pero todavía no ha llegado el momento de pasarme a Ubuntu.

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